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Por: Ernesto Mendoza
Barak Obama ha considerado
irónico que quienes históricamente han condenado
las intervenciones de EEUU en el Continente, le
estén ahora solicitando una actitud más enérgica
frente a los protagonistas y beneficiarios del
golpe en Honduras, entendiendo ese reclamo como
un pedido de intervención.
Ahora bien, Mr. Obama sabe
perfectamente que el Pentágono de su país, la
CÍA, el Complejo Industrial Militar, los
oficiales del Army destacado en la base de Soto
Cano (Palmerola, Honduras), su Embajador, el
funesto Negroponte y otros halcones
estadounidenses diseñaron cuidadosamente ese
golpe de estado en sociedad con las familias
multimillonarias, los generales ultraderechistas
y la partidocracia corrompida.
A Obama se le está exigiendo que
emplee realmente su autoridad formal, que
obligue al Pentágono, a la CIA y a todos los
componentes del poder imperialista involucrados
en el golpe a echar hacia atrás. O que se retire
definitivamente la máscara del “poder suave”,
y esconda para siempre las promesas de
establecer “alianzas y relaciones respetuosas”
con los países del continente; más aun después
de renovar la agresividad contra Cuba.
Pero se plasmado la renovación
del acuerdo de seguridad, esto es, el
relanzamiento del Plan Colombia, incluye
las dos bases existentes (Larendia y Tres
Esquina) y las cinco nuevas, Incluye más tropas
regulares y más unidades mercenarias
suministradas por empresas privadas encargadas
de participar en guerras por contratos pagados.
Nueva modalidad postmoderna de privatizar
las operaciones militares. Obama nos
quiere matar de manera más suave, usando
palabras más benévolas que las empleadas por los
halcones.
Porque matar soberanías,
autodeterminación y seres humanos es lo que
persiguen tanto el precedente del golpe en
Honduras como la reactivación del Plan
Colombia-Iniciativa Andina, que ya apunta a
desestabilizar, agredir y revocar procesos
emancipadores como el venezolano y el
Ecuatoriano, dentro de la vertiente continental
de su “guerra global” a través de la cual EEUU
aspira a conquistar militarmente la Amazonía.
Colombia es la plataforma del plan de
conquista hacia el Sur, que se va profundizando
con las nuevas bases militares en Colombia y
Honduras el punto de partida de un gran
operativo que persigue reconquistar
políticamente toda Centroamérica después de las
victorias políticas del FLSN y del FMLN.
Pero con Obama más allá de lo
militar, la táctica es crear una red bien
financiada, muy bien organizada, disciplinada,
para las diferentes campañas electorales,
políticas, y movilizaciones, para tumbar a
cualquier gobierno que muestre cualquier
independencia o cambio social. Todos
entienden las bases militares norteamericanas
como una táctica para enfrentar, invadir y
atacar a Venezuela... Entonces las bases tienen
dos funciones: uno crear el trampolín para
lanzar tropas y el otro, es simplemente el
aumento de la presencia Norte americana está
dirigida hacia Venezuela y controlar el Caribe y
centro América. Esta
política de militarización en Colombia es de
revertir el progreso en América Latina, de
reprimir los movimientos sociales,
particularmente con la crisis económica.
El trazado de la guerra de baja
intensidad (GBI), es el diseño de sus renovadas
formas contrainsurgentes que se aplica desde los
años 90, conjuntamente con la puesta en acción
del consenso de Washington, a esto se añadió la
formación de las “Fuerzas de despliegue rápido”
, lo que requiera una red de bases y estructuras
militares en toda América latina. Y “como una
respuesta rápida al terrorismo” el Pentágono
definió la necesidad de crear un “Comando para
las Américas” de allí añadieron el plan madre
(Colombia) el de la “Iniciativa Para la Región
Andina” IRA, para su llamada “guerra contra
el terrorismo y el narcotráfico en la región”
destinando miles de millones de dólares,
el principal objetivo de la
intervención militar en Colombia es el “combate
contra las FARC”.
De la misma manera expandió la
presencia de sus servicios de inteligencia,
invadiendo silenciosamente con fundaciones y
organizaciones No gubernamentales, a América
latina, reinstalando sus seguimientos, controles
y represión por parte de la CIA y del FBI con el
uso de las dependencias de seguridad de nuestros
países y con la complicidad de los medios
de prensa más reaccionarios y de seudos
“periodistas “(como: Cecilia Valenzuela, Rosa
María Palacios, Aldo Mariátegui, etc.)
que se encuentran al servicio del imperialismo
para sus negros planes de dominación. Pero la
triangulación fascista de Obama y sus esbirros,
Uribe y García, va mucho más allá de los ataques
mediáticos, de las presiones económicas y de las
políticas, pues el plan en realidad apunta al
incremento de la presencia militar yanqui en
Sudamérica a fin de contrarrestar los aires
renovadores, nacionalistas y revolucionarios;
siendo los mandatarios colombiano y peruano
simples fichas estratégicas y propagandísticas.
Estamos, de nuevo, ante el
escenario de una Guerra de Desgaste de fuerzas
imperiales-oligárquicas muy superiores. Pero,
esta vez, en calidad de huérfanos, sin el Gran
Mariscal Antonio José de Sucre, sin el General
Simón Bolívar y sin el General San Martín.
Es decir, sin liderazgo ni vanguardia
latinoamericana, es necesario que se
reactiven en forma autónoma los grandes
movimientos sociales, Crear la vanguardia
unificada latinoamericana entre todas las
fuerzas anti-imperiales; mantener la máxima
unidad posible y la alianza estratégica entre
Estados y movimientos de masas, sin dominación
de los Estados; recuperar la iniciativa y el
rumbo estratégico y enfrentar a Washington con
la estrategia de la batalla decisiva. Esas
son las tareas apremiantes generadas por la
Guerra de Desgaste imperialista.
Es el momento de la segunda
batalla de Ayacucho, es el momento de la
grandeza y audacia de los Libertadores, es
la muerte del ALCA y el nacimiento del ALBA,
es la correlación de fuerzas en UNASUR, es la
ola de cambios hacia la nueva independencia y la
nueva democracia en el continente: en El
Salvador, Nicaragua, Venezuela, Ecuador,
Bolivia, Uruguay, UNASUR es un campo de batalla.
Es el terreno elegido por nosotros para
confrontar, en mejores condiciones, en
condiciones de unidad y de cara a los pueblos,
contra los enemigos externos e internos, es un
espacio ganado en la lucha contra el
imperialismo para agrupar fuerzas y conformar un
bloque de poder sudamericano autónomo.
“No olvidemos nunca, que el
enemigo principal de los cambios sociales es el
imperialismo yanqui”, Sin unidad de los
pueblos latinoamericanos caribeños, derrotar al
imperialismo es una quimera. La contraofensiva
imperialista ha martillado en los últimos meses
con contundencia. El golpe de Estado en Honduras
y la instalación de las bases gringas en
Colombia son parte de la estrategia tejida desde
el Pentágono para debilitar la Alianza
Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América.
El imperialismo acusó recibo del poder de fuego
del ALBA en la Cumbre de Trinidad, en el avance
hacia la unidad de Nuestramerica,
las fuerzas nacionalistas cuentan con una
herramienta que debe ser utilizada con mayor
precisión, una característica esencial del ALBA
es su espíritu constructivo, solidario e
irreductible, esto lo ubica necesariamente a la
ofensiva. Ante las agresiones
contrarrevolucionarias, inmediatamente debe
surgir la respuesta adecuada. El movimiento
popular de los países del ALBA deberá de manera
urgente constituir el Consejo de Movimientos
Sociales, es el arma principal con que cuentan
los gobiernos nacionalistas para avanzar en la
lucha por la unidad de Nuestra América, siendo
ésta una verdadera preocupación para los
intereses imperialistas. Pero esta herramienta,
como la espada de Bolívar, debe estar bien
afilada y en poder de manos hábiles.
Como decía Mariátegui:
“! En la jornada de hoy todo nos
une……nada nos separa!!
¡Volveremos y seremos Millones!! |