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Dr
Ramadan
Al Breki, Coordinador del programa de
Conferencia de la Academia de la pensada
jamahiría.
Los grandes cambios experimentados por la
humanidad en el transcurso de su historia se
encuentran ligados a grandes revoluciones, y
fueron sometidos a permanentes discusiones y
análisis.
En esta
hoja
nos toca hablar sobre una gran revolución, la
cual está tomando lugar de un modo distinto y
que podrá tener efectos muchos más amplios y
vastos a pesar de calificarla de “revolución
ligera”, esa es “la revolución informática”, es
que la humanidad en sus últimas etapas avanzadas
ha presentado importantes pasos y saltos que
trajeron como consecuencia grandes cambios
percibidos claramente en los frecuentes
descubrimientos científicos en los distintos
medios de comunicación y conexión de manera que
consiguió ampliar los conocimientos, impulsar el
flujo de los mismos, así como ofrecer acceso
rápido y fácil a gran escala como nunca antes.
Las importantes técnicas, ampliamente utilizadas
como la transmisión digital satelital, el
Internet, las generaciones sofisticadas de los y
las técnicas de imprenta a distancia, jugaron un
rol importante y tuvieron fuertes influencias
sobre la mentalidad de las modernas sociedades y
su modo de vivir, pensar y obrar.
El hombre se dirigió en medio de este avance
hacia alcanzar mayor libertad derecho y
participación política, económica, y social; no
cabe duda que la gran acumulación de
conocimientos y el fácil acceso a los mismos,
huyan aumentado el deseo y la capacidad
ciudadanos de ser parte mas activa en los
asuntos de interés general de la sociedad en
cualquier ámbito sea político, económico o
social y las excusas y consignas consumadas en
anteriores etapas ya se hacen insuficientes y
pierden poder de convencimiento bajo una
situación destacada de grandes conocimientos,
mayor cultura y aspiración, una brecha menor aún
entre la figuras públicas y corrientes o entre
los políticos y no políticos en las variantes
áreas de conocimiento.
La nueva realidad con todas sus ventajas y
desventajas no es la misma antigua realidad en
la cual el ciudadano aceptaba un muy minimizado
y marginado rol.
Ya el ciudadano de hoy no es el que cree en todo
lo que dicen los políticos, tampoco admite todas
sus decisiones, ya no está lejos de conocer los
detalles sobre la toma de resoluciones en las
cuestiones publicas y por ello no acepta más
autorizar a los profesionales de la política en
temporadas frecuentes de votaciones, que parecen
carnavales electorales obsequiándole el poder de
lograr ejercerlo
El hombre de hoy, sobre quien los conocimientos
medios, y técnicas modernas se contribuyeron en
la formación de su nueva mentalidad y carácter,
formas de pensar y ser, se inclina más a
rechazar los moldes, estructuras, ideas, viejos
límites, aunque los haya aceptado en anteriores
etapas, parece que ya no le satisfacen hoy en
día.
Y la pregunta ahora es: ¿Cómo pueden los viejos
modelos e instrumentos (partidos, parlamentos,
etc…) dados al siglo XVIII satisfacer las
necesidades del hombre de hoy en la etapa de la
revolución informática y los logros en áreas de
conocimiento, capacidades, alcances y
aspiraciones?
Los medios e instrumentos dirigidos a hacer
política, no tuvieron desarrollo alguno, ni
modificaciones ante los que fueron realizados en
los distintos aspectos de la vida humana, sino
que quedaron congelados en la forma en que
aparecieron en el siglo XVIII; de hecho, los
partidos que se califican como instrumentos
democráticos de gobierno, siguen siendo los
mismos que hace dos siglos sin haber
experimentado desarrollo alguno.
La humanidad que había logrado transmitir el
gobierno de manos del dictador - individuo que
presenta la aplicación del poder de un sujeto
sobre la colectividad – al gobierno de un
partido o coalición de partidos que presenta la
aplicación del poder de minoría sobre la mayoría
no ha podido dar ni paso hacia el frente después
de eso y permaneció estancada en este nivel por
más de dos siglos a pesar de gigantes saltos
cualitativos reflejados en los amplios
conocimientos del hombre y su vasta capacidad de
comprensión que le permitieron tomar cita en
cuestiones y tareas de exclusividad de las
elites en el pasado y en esta nueva situación el
monopolio del ejercicio político y el poder de
los partido o de un parlamento con
representación limitada podría ser una actividad
insuficiente, no convincente para el nuevo
hombre conocedor y ambicioso.
La nueva sociedad construida por el hombre es el
verdadero desafió frente a los viejos modeles
que no podrán ser aceptados pese de los intentos
de imponerlos por algunas fuerzas de interés
contrario al cambio.
Es indispensable buscar un margen más amplio y
mayor altura para el ciudadano de hoy y la
desarrollada sociedad actual, e inventar medios
e instrumentos más democráticos y más
libertadores que los actualmente vigentes.
Otra pregunta: ¿Es posible para la mente que
analizó y discutió muy a profundidad las
hipótesis de la modernización y avanzó
presentando su visión para la
post-modernización, plantear seriamente la
necesidad de evaluar la experiencia partidista
del ejercicio político?
La post-modernización o significa el retorno a
los modelos anteriores de la experiencia
partidista como el gobierno autoritario o el
gobierno de clase social una tribu o una
familia, es todo lo contrario, significa la
ampliación del ejercicio de poder para que
sobrepase el gobierno de un partido o coalición
de partidos, hacia un ámbito mayor que ofrezca a
los ciudadanos el ejercicio político directo sin
requerir ser militantes de un partido o de otro
y sin necesidad de dar voto a un candidato de un
partido, que les ofrezca ejercicio político
directo en condición e independiente pero sin
caer en la posibilidad de enfrentar partidos y
fuerzas políticas poderosas como es el caso de
algunos políticos “independientes” hoy en día.
El hombre contemporáneo de mente amplia y
apegada a la libertad y lo que le ofrece el
nuevo clima podría no aceptar las ataduras
partidistas con sus restricciones, límites y
obligaciones materiales y morales, lo que
conduce a muchos a rechazar, afilarse en una
organización partidista prefiriendo ser libre. Y
es probable el incremento de estas acciones
entre los más comprometidos con la libertad y
los que más les importan las libertades y los
derechos.
La etapa post-partidista verá la desarticulación
de los partidos a favor de los ciudadanos como
individuos, incluyendo los actuales militantes
partidarios; el post-partidismo presentará el
paso a una nueva etapa de ejercicio democrático
en la cual el ciudadano identificado con el alma
de la época y armado con el conocimiento y los
medios e instrumentos modernos como el Internet
y la información, la publicación y la emisión
satelital se convertirá en el centro de toma de
decisiones, y en el interesado en redactor las
legislaciones, y no se quedará haciendo filas en
los procesos electorales cuatro o cinco años
para elegir a quien le representará en las
discusiones sobre los asuntos de interés
general, las cuales ya no constituyen misterios
que exigen las diligencias de elites, partidos y
coaliciones de partidos a fin de descifrarlos,
tal y como hubiera sido antes de la llamada
revolución informática ; Para concluir lo
anterior abre el espacio a la ancho para
formular una pregunta :
¿Hasta que punto la sociedad actual presenta
verdadero reto para los instrumentos, medios,
moldes u modelos políticos tradicionales? Y
¿Quién va a oponerse a desarrollar o ampliar los
modelos e instrumentos del ejercicio del poder y
a los intereses de quién?
17 de mayo de 2006; 13:25
MCR-Libia
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