|
Rebelión
Carolina Barros
Ámbito Financiero
Periodista: Desde diciembre de 2008 usted está
anunciando la declinación del proyecto
bolivariano. ¿Cuáles son los errores de Chávez?
Heinz Dieterich: En la relación entre
presidente-partido-masas se descuidó el aspecto
fundamental de la conciencia y organización
política. Apenas ahora, 10 años después del
primer triunfo electoral, se empieza a
implementar la primera Escuela de Formación
Política. En lo económico, ha habido una
sobreestimación de la capacidad gerencial del
Estado venezolano dentro del modelo
keynesiano-desarrollista; una inadecuada
política de precios administrativos, incluyendo
el bolívar; un cierto «laissez faire» frente a
la inflación y una falla en la creación de
sujetos populares de desarrollo macroeconómico.
En lo mediático, el discurso binario ha dejado
de ser funcional; se presenta una
sobresaturación mediática del Presidente y los
tres contenidos discursivos (bolivarianismo,
ética altruista, Socialismo del Siglo XXI) no se
han fundamentado en la praxis, salvo algunos
aspectos integracionistas. En lo político, la
excesiva concentración del sistema en el
Presidente y la continua debilidad de un centro
político nacional son las principales
debilidades.
P.: La actual reestructuración del PSUV (Partido
Socialista Unido de Venezuela), con perfil
militarista y 15.000 puestos rojos, ¿podría
remontar esta declinación? Lo
mismo respecto de la creación de un Partido
Socialista Latinoamericano liderado por Castro,
Morales, Correa, Ortega, además de Chávez.
H.D.: No, tal como está planteado, no. Chávez
necesita refundar el modelo de gobierno que le
funcionó de 2003 a 2007, pero que es
disfuncional para ganar las elecciones de 2010 y
2012. Modificaciones parciales y el habitual
«modus operandi» del Gobierno, improvisación y
«management by crisis» no serán suficientes. En
cuanto a un Partido Socialista Latinoamericano,
no hay condiciones, ni la necesidad para
hacerlo.
P.: ¿Cómo y cuánto influye en Venezuela el
traspaso de poder de Fidel a Raúl Castro en
Cuba?
H.D.: Para aprender, siempre es conveniente
debatir con gente de nivel extraordinario, como
Fidel Castro o Noam Chomsky. Pero, en cuanto a
los modelos de gobierno de Venezuela, éstos han
sido desarrollados y decididos por Hugo Chávez.
Los errores del modelo venezolano se deben a la
falta de una vanguardia colectiva bolivariana,
no a los gobiernos cubanos.
P.: ¿Puede Chávez revertir este proceso de
declinación de su proyecto?
H.D.: Sí, todavía tiene la posibilidad de salvar
el proyecto; pero para lograrlo tiene que
reconocer que el bolivarianismo a nivel
latinoamericano está pasando de una fase
ascendente (ofensiva) a una fase de defensa
estratégica, esencialmente por la legitimación
de facto del golpe militar en Honduras por
Obama. Dentro de Venezuela debe formar un
gobierno de unidad nacional (sin los sectores
golpistas) que le permita superar las
deficiencias del modelo actual. Esto requiere un
nuevo modelo de gobierno y un nuevo proyecto
histórico.
P. Usted habla de los cambios en Irán y la
injerencia de EE.UU. en ellos. ¿Podría Rusia
suplir el rol que hoy tiene Irán en lo que
respecta a Venezuela?
H.D. La supuesta influencia de Irán en Venezuela
nunca ha sido más que una burbuja mediática,
útil a los intereses propagandísticos de
Washington y Tel Aviv. Esto, por el simple
hecho, de que Irán no tiene ningún poder real
(tecnológico, bélico, cultural) que podría
fundamentar una alianza estratégica con
Venezuela. Esto es diferente con Rusia, en
cuanto tiene avanzadas tecnologías bélicas,
energéticas, el poder de veto en el Consejo de
Seguridad y la alianza geoestratégica con China.
P.: Pasemos a Honduras. ¿Cuánto influye la
restitución o no del ex presidente Zelaya para
el futuro del bolivarianismo en América Latina?
H.D.: No sólo el futuro del bolivarianismo, sino
de la escasa democracia política y social que
tenemos. Detrás del golpe están y vienen las
oligarquías, el neoliberalismo y el terrorismo
de Estado. De hecho, en El Salvador (amenazas de
muerte a Radio Victoria) y Honduras ya han
reaparecido los escuadrones de la muerte. Es
decir, el golpe de Honduras no es una cuestión
de ideologías, sino de vida o muerte de la
democracia en América Latina.
P.: ¿Cuál es el rol de Brasil y de Lula en este
juego estadounidense?
H.D.: El rol de Brasil, encabezado por Lula, es
convertirse en potencia mundial y líder de
América Latina. Lo segundo ya lo ha logrado.
Brasil es el centro de gravitación de América
Latina y ninguna iniciativa hemisférica de
importancia que no tenga su beneplácito avanza.
Todo lo que hace Venezuela, que ayude a ese
proyecto histórico mundial-regional, será
apoyado por Brasil. Todo lo que lo estorbe, será
descuidado.
P.: ¿Cómo ve el papel de la Argentina y de
Cristina de Kirchner en la crisis de Honduras?
H.D.: A la Argentina, como a Brasil, le tocaría
presionar públicamente a Obama para que actúe
contra los golpistas. Pero es demasiado débil.
De por sí, después de haber gastado su capital
político en el innecesario y suicida
enfrentamiento con «la patria sojera», el
Gobierno Kirchner no sabe si llegará a 2011. Por
eso, no se atreverá a abrir un nuevo frente de
conflicto. |